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Bella sombra

No entendió que hacerlo su dueño la llevaría a entregar sus ojos,
su cuerpo,
su esencia.
A convertirse en la más bella sombra
que sólo a media noche se escapaba para construir
ilusiones de mentira.

Ahora permanece atrapada entre recuerdos,
ocultas cicatrices que marcan su camino.
Escondida en libertad queda aquella bella, ya no sombra,
que despierta cada mañana para soñar,
que sueña cada día para vivir.

Sí, me fui

Sí,
me fui,

ya no sentirás mi brazo al despertar esas mañanas de domingo tan escasas de minutos, ni mis piernas reconquistando lo que a oscuras cedieron.

Tampoco mis manos ciegas, descubriendo cada pliegue de tu piel cada noche, entorpecidas cuando te estremeces y cortas la respiración.

Una vez más es el dolor de la traición el que toma la decisión. La necesidad de no sufrir durante la eterna espera sin que te des cuenta de que existo fuera de tus fantasías.

Me fui, con las marcas que me dejaste con cada orgasmo, con la rabia contenida de creer que esta vez no caería en el mismo error.
No me busques más.


Ella: Raquel Turnes